El sitio es agradable, se pueden ver las plantas y flores a través de un amplio ventanal y la estufa a leña está encendida… Las chicas van y vienen atendiendo a las ancianas, a quienes tratan como a niñas… Me levanto y voy a la cocina a ofrecerles mi ayuda; quería llevarle a mami la bandeja con su té y un poco de torta que le había traído.
Me sentía inquieta, como a veces, al estar sola con ella, un poco cohibida… Entonces, mientras le daba el té, pensé: voy a hacer de cuenta que ella no es la que conocí demasiado tarde para mí, pocos años después de que yo perdiera a mi verdadera madre... y que sin importar cómo haya sido nuestra vida juntas, ella ahora está enferma, muy fatigada... ya no quiere pensar ni recordar más, porque es muy triste saber que ya no podrá recuperar su vida de antes y siente que la soledad la va envolviendo, alejando... y yo, hoy, en esta tarde...puedo brindarle mi tímido cariño.
Me sentía inquieta, como a veces, al estar sola con ella, un poco cohibida… Entonces, mientras le daba el té, pensé: voy a hacer de cuenta que ella no es la que conocí demasiado tarde para mí, pocos años después de que yo perdiera a mi verdadera madre... y que sin importar cómo haya sido nuestra vida juntas, ella ahora está enferma, muy fatigada... ya no quiere pensar ni recordar más, porque es muy triste saber que ya no podrá recuperar su vida de antes y siente que la soledad la va envolviendo, alejando... y yo, hoy, en esta tarde...puedo brindarle mi tímido cariño.
Le acerqué una mano que ella tomó entre las suyas, acaricié su brazo, su espalda, puse mi mano en su frente… y ella, entonces, me miró a la cara un largo momento y enseguida se sonrió, con esa sonrisa suya de siempre, aunque un poco menos radiante… sentí que comprendía mi pequeño gesto. Ahora yo me sentía en paz y la recordaría así… con su dulce sonrisa… dándome las gracias por algo tan pequeño y tan inmenso como es el cariño.

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